Largometrajes

Habeas Corpus (1987)

Cuatro días de cautiverio en una Semana Santa Trágica, cuando la dictadura recibió a Juan Pablo II y la radio y la televisión contaban y mostraban como Videla comía la ostia y trataba de lavar sus pecados. Entre tanto, en las cárceles ocultas, miles eran torturados y asesinados. Esta película es el compendio de las percepciones, de las afecciones, los recuerdos, el delirio, de un detenido en los momentos más terribles de su encierro: tiempos muertos que se suceden entre las sesiones de tortura. El tiempo en que descubre que posee un cuerpo hecho de fragmentos. Tal vez no haya, en la historia del cine nacional, una exploración tan detallada de las cualidades y potencias que puede engendrar un cuerpo. Una imagen, la de los peces, se repite a lo largo del filme (símbolo del cristianismo arcaico, traicionado), y una frase de Borges no cesa de ser evocada: “Ni una arena soñada puede matarme. Ni hay sueños que estén dentro de sueños”.

publicado por Ricardo Parodi en el programa del BAFICI 2006

Standard (1989)

¿Alguien recuerda de aquel proyecto de López Rega que pretendía la construcción de un gran Altar de la Patria que reuniera, en un único edificio, todas las figuras míticas de la historia argentina? Desde San Martín hasta Perón. Desde las estampas del Billiken de nuestra infancia hasta las tetas de Libertad Leblanc de nuestra adolescencia. Todos los tópicos de la argentinidad reunidos en un mismo espacio. Pero la construcción se demora. Los obreros se entretienen con sus propias pulsiones masturbatorias. ¿O es que acaso la Argentina es una construcción imposible? Siempre a punto de comenzar, siempre desplegando grandes proyectos, grandes planos que jamás llegan a concretarse. Un país “berreta” que oculta con falsos monumentos su profunda vacuidad. En el cine de Acha, lo berreta es expuesto, mostrado en su mentirosa pomposidad.

publicado por Ricardo Parodi en el programa del BAFICI 2006

Mburucuyá (1996)

En 1799 Friedrich Heinrich Alexander Von Humboldt, en compañía del botánico Aimé Bonpland, partió del puerto de Marsella rumbo a Sudamérica, donde permanecería cinco años. El choque entre las dos culturas, entre los dos modos de pensamiento, era inevitable. La descripción perfecta de las plumas del pato nos hace perder su esencia, su alma. Mburucuyá, esa extraña flor latinoamericana que los españoles rebautizarán como “pasionaria” por sus pistilos que recuerdan los tres clavos del Cristo en la cruz, es más que nada color y movimiento. Es un aliento de Duración que escapa a al racionalismo científico de Von Humboldt, que da por concluida su misión después de haber “disecado más de mil seiscientas plantas y recolectado más de seiscientas especies” y no haber podido acercarse ni un milímetro a esa cualidad otra, a ese conocimiento distinto, que supone la mirada del indígena Yancagua, “cazador de jaguares”, que permanecerá por siempre “atrapado en el sueño de Alexander olor a jabón”. Acha completó el montaje pero falleció antes de que existiera una copia definitiva del film.

publicado por Ricardo Parodi en el programa del BAFICI 2006

MBURUCUYÁ

Mburucuyá es el film póstumo de Jorge Acha. Su nombre remite a la voz guaraní para una flor que los sacerdotes españoles de la conquista de América rebautizaron “pasionaria” y utilizaron con fines evangélicos, en tanto su estructura botánica (corona, estambres y estigmas) les servía de recurso pedagógico para relatar la Pasión de Cristo.

Esta apropiación lingüística con fines utilitarios que subyace en la contraposición de vocablos (y que habla del valor simbólico de las palabras como herramienta de conquista) es la premisa conceptual de Mburucuyá, cuyo eje narrativo se centra en de viaje que emprendieron Alexander Humboldt y Aimée Bonpland junto a tres indígenas por la cuenca del Orinoco y que quedara relatado en el libro del botánico alemán titulado Viaje a las regiones equinocciales del Ecuador.

No se trata de una reconstrucción fiel de los textos, sino de una versión sui generis donde el viaje de exploración de los botánicos europeos junto a sus guías aborígenes opera como un disparador para ahondar y reflexionar sobre dos cosmovisiones acerca de la relación del hombre con la naturaleza: la europea y la aborigen americana.

Al tratarse de un viaje fluvial, el film está concebido como una suerte de roadmovie a lo largo de la cual los cinco protagonistas, a la vez que penetran la flora y la fauna del trópico selvático, van dando con una serie de personajes arquetípicos de la conquista y evangelización americana: sacerdotes, cargueros, príncipes indígenas, cazadores, militares, esclavos, fugitivos, etcétera. Es entonces cuando el romanticismo alemán encarnado en la figura de Humboldt es puesto en trance: casi como una parodia del género documental, el asombrado botánico alemán va narrando en off, durante toda la expedición, los avatares del minucioso relevamiento emprendido sobre los fenómenos de la naturaleza y los sucesos de este nuevo mundo desde los tópicos y las certezas del positivismo europeo. Pero este registro, desde el cual se cataloga y clasifica la realidad, no es empleado para acentuar lo que ya de por sí ofrecen las imágenes sino, por el contrario, para contraponerlo a lo visual, para desarticular o quebrar las categorías artificiales que pretende imponer el lenguaje de la conquista. Ante esta fractura, es el espectador, en definitiva, quien deberá reconstruir su propio discurso.

Fuera de toda concepción realista, la estética del film tampoco apela a una representación verosímil: todas sus secuencias están rodadas en estudio y el vínculo de los personajes con la selva se da a través de distintas formas de trucaje. Pero el artificio no busca encubrirse sino delatarse, poner en evidencia el hecho de que el espectador se encuentra en todo momento ante una representación.

El film cierra con una tercera mirada –ajena a los atributos y prejuicios europeos o aborígenes– proveniente de un inquietante personaje que ha rastreado el curioso periplo del grupo: un jaguar.

Gustavo Bernstein

 

Cortometrajes

Impasse (1969)

Duración 6′ B&N. participan Leonor Manso, Roberto Manrique y Sergio Rondan. Fotografía de Miguel Ferro cámara Jorge Carrara, asistente Armando Rampini, producción Milva Bonaglia, y asistente de dirección Raúl Balaña. El original fue musicalizado con un tema de Astor Piazzolla.

Producciones Arena (1976)
Producciones arena 1 Producciones arena 10

(no disponible)

Etapa juvenil

Sueño Feliz (1966)

No disponible – Cortometraje en color, sin sonido. Una jovencita llega a Miramar, y allí conoce a un muchacho con el que recorren distintos lugares e la misma. Lo financió la Comisión de Turismo de Gral. Alvarado, Bs As. Actuaron Alcira Tombolini y Alberto Barsi. Cámara y fotografía Daniel Choclin. Dirigió Jorge Acha. Fue musicalizado en forma externa con fragmentos del LP Percusion de Locura.

fotografia de Sueño Feliz

Veo- Veo (1967-68)

No disponible – en B&N con final en color. Fantasía sobre el origen de los colores en el mundo. Filmada en los médanos del vivero de Miramar. Actuaba José Luis Leduc (desaparecido años después con la dictadura); camara Daniel Choclin y dirección Jorge Acha.

Jorge Acha en cinenacional.com